Sunday, February 05, 2006

zoo

Últimamente no estoy de ánimo para sentarme a escribir.
Pero recién:
Estaba leyendo (sigo con El Pasado, que es lindo como acurrucarse en una cama recién hecha, con sábanas nuevas) pero me dieron ganas de mate y me acordé de esto que encontré ayer en boingboing. Entonces me puse a googlear SuperMarioPcFreeDownload. Y me bajé un SuperMario bastardo pero que para sacarme las ganas está ok (la música se parece bastante), y viene con una SuperMario Toolbar que probablemente nunca voy a poder sacar del explorer pero no me importa nada que se instale todo. Y funciona y soy muy torpe con el teclado porque jamás juego con la compu pero la musiquita y los ruiditos y los honguitos está todo igual. Estaba (estoy) re contento. Y de reojo veo a mi gata que juega con algo. Pero no está jugando, en realidad me trajo algo, y se acomodó con las manitos muy juntas y está esperando que yo me acerque y la miro y le pregunto ¿qué pasa Niceto? y me mira con ojos grandes.
Entonces me agacho yo, y entrecierro los ojos y me acomodo con la manos muy juntas y los dos miramos. ¿Qué es eso Niceto? le pregunto. Y *eso* se mueve. Y es como una criatura pequeña imposible de identificar que parece estar boca arriba. Muy muy chiquita. ¿Es un pajarito bebé? le pregunto a mi gata. Pero no, porque no tiene alas. Tiene manitos. Es como un hallazgo zoológico curiosísimo, en mi living, en un séptimo piso, en palermo. Me tranquilizo porque se ve claramente que es inofensivo. Y me intranquilizo porque dudo que haya aparecido en el mundo por generación espontánea. Y no me quiero imaginar, en fin.
Pero estaba sólo en casa, así que no tenía opción. Lo agarré con papel de cocina y lo llevé al balcón (L o alguien más tenía que verlo y confirmarme que sí, que era muy bizarro, y no sé de dónde salió, lo trajo Niceto y me lo dejó al lado de la compu, así como así). Y por las dudas tambien le saqué fotos. Y L llegó y me encontró jugando al SuperMario y antes de que me diga nada ya lo había arrastrado al balcón y lo vimos juntos (sí, también, agachados con las manos muy juntas). Y hace un rato se movía, le dije, y le saqué fotos. Oh, me dijo. Pero ya no se movía más. Tiralo, le dije. No, tiralo vos (y así un rato). Finalmente L lo agarró y lo dejó caer del séptimo piso. De todos modos ya no daba señales de vida. Y ya tenía las fotos.



Y ahora nos vamos a ver la peli de las vaqueras traviesas.